Hace unos días participé de una cena con el Presidente de la Repùblica. Esta invitación fué en calidad de Director Nacional de la Juventud de la Iglesia, pues fué convocada por el Secretario de Estado y la Oficina de Enlace con la Comunidad Cristiana, la misma fué extendida a los líderes y ministros de todas las denominaciones.
En esa oportunidad escuché a algunos compañeros ministros que no asistirían porque entendían que se iba a usar esta cena como una plataforma de campaña política. Muchos asistieron y otros tantos no. Hasta observé el cuidado que tuvo uno que otro al solicitar no ser incluidos en las fotografías y cámaras.
En honor a la verdad, esta cena, siendo convocada por el Revdo. Estrella fue aprovechada por èl mismo para dar una especie de rendición de cuentas de su oficina, como fué reconocido por el mismo Presidente.
En esta convocatoria se oró a Dios, se intercedió, hubo buena interpretación musical a piano y violín de hermanos de nuestras iglesias (qué bendición). Una rica cena (aleluya).
Lo mas trascendente para mí y considerando el clima político-electoral que vive ahora nuestro país, es que este encuentro cena no transcendió a la prensa. Fué manejado con suma discreción, cosa que fué igualmente reconocida por otros que estuvieron presente.
Como cristianos evangélicos y salvo su excepciones, muchos de nuestros ministros consideran que el minsterio y la política son irreconciliables y que nunca deben ser relacionados con un partido o inclinación partidista, cosa que alabo, pues nuestro llamamiento es más alto que cualquier influencia política, aunque esta pueda ser usada para servir y ministrar también.
Agradezco ser invitado a esta actividad y no ser sorprendido por algun mitin partidista.
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