Luego del paso de la tormenta Noel que asotó nuestra República Dominicana dejando un rastro de desolación, muertes, inundación, enfermedades, destrucción y sabe Dios cuantas cosas más, estoy de acuerdo en todavía no se sabe a fondo cuál ha sido el monto de pérdidas humanas y materiales.
En medio de esos dias grises oí la noticia de la pérdida de un pastor evangélico que hacía esfuerzos por salvar personas de las aguas indomables del Río Yuna, a la altura de la población de arenoso.
Para mí fué un dolor enterarme que el pastor mencionado era una persona muy desprendida y conocida de nosotros, cuando nos brindó alojamiento y alimentación al grupo en la foto, mientras celebrabamos una jornada de evangelismo y ayuda social en la comunidad el año 2006.
Al principio no supe que era él por presentarse fotografía y también al mencionarlo como pastor, pues servía como misionero, dando excelente asistencia a la pastora Alicia Polanco.
En la fotografía señalado con un círculo vemos al hermano Antonio Macía Hernández (Antonino) en aquellos días y el equipo misionero posando junto a él. No oraré para que Dios lo acoja, no es bíblico, daré gracias a Dios por su vida y su ejemplo.
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